¿Odio fraternal? ¿O un malentendido?
Esta es la historia de tres hermanos. Dos hermanos y una hermana. Ellos siempre andaban peleados; ella, sola. Así es como ella lo cuenta. Y así se ven.
Mike, el mayor. Castaño, ojos azules, alto, notas de sobresaliente, habla inglés, castellano y francés. Presidente del club de ajedrez. Carácter serio y orgulloso. Perfecto, genial, bien educado... El orgullo de nuestros padres. Dieciséis años.
Johanna, la mediana. Ésa soy yo. Morena, ojos negros, baja, notas de sobresaliente, hablo francés, inglés, castellano, alemán, polaco, ruso, japonés, árabe, portugués e italiano. Tengo un grupo de música, en el que actúo como guitarrista y cantante. Carácter extrovertido y alegre. La "oveja negra" para mis padres. Quince años.
George, el pequeño. Moreno, ojos azules, mediana estatura, notas de notable, habla inglés, castellano y portugués y está aprendiendo polaco, alemán, ruso, francés y japonés. Cofundador del grupo de música ("All that I know") y toca la batería en el mismo, vicepresidente del club de ajedrez junto a nuestro hermano Michael. El "inexistente" para nuestros padres. Carácter sensible y tímido. Catorce años.
Ocurrió una tarde, en la que los tres estábamos de vuelta del colegio. Un gran colegio privado en el centro de la ciudad. Los tres llegábamos enfadados. Nuestra casa estaba en las afueras y habíamos perdido el autobús que nos traía de vuelta. Padre estaba en un viaje de negocios (siempre estaba en un viaje de negocios). Madre había ido a comprar un vestido para la fiesta de aquella noche (siempre estaba en fiestas o comprando). La criada había ido a comprar. Madre se había llevado al mayordomo y al chófer. Así que tuvimos que volver andando. Mike estaba acostumbrado a tenerlo siempre todo hecho, a no mover ni un dedo, a recibir la aprobación de todos. George, al contrario, estaba acostumbrado a tener que hacerlo todo, a sentir la indiferencia de todos. Ambos habían discutido sobre los favores de Padre, y yo había hecho de intermediaria, para intentar calmarlos y, finalmente, llevarme la peor parte.
- ¡Tú siempre te llevas todo el favor de Padre!-gritó, harto ya, George a nuestro hermano.
- ¡¡Tú no haces nada para ganártelo!! ¡¡Fíjate!! ¡¡Eres un segundón!! ¡¡Siempre irás por detrás mío!!-respondió, gritando también, Mike.
- ¡¡PARAD YA LOS DOS!!-grité a mi vez.- ¿¡Es que no os dáis cuenta!? ¡La peor parada siempre he sido yo! ¡Y JAMÁS me he quejado!
- ¡¡BAH!!-suspiramos los tres a la vez, lléndonos cada uno por nuestro lado.
Definitivamente, los chicos eran estúpidos. Odiaba enfadarse con ellos dos y que ellos se enfadaran mutuamente teniendo en cuenta que la única con derecho a enfadarse era ella. Mike no era el orgullo de toda la familia, como él pensaba. Sólo de Padre. Y George, aunque en secreto, era el orgullo de Madre. ¿Qué me queda a mí? Pues... arreglar a esos dos. Me dirigí hacia la habitación de Michael. Él era el primero.
- Mike... ¿Puedo entrar?-pregunté, llamando a la puerta.
- Claro.-contestó la dulce voz de Mike.- ¿Qué pasa?
- ¿No estás enfadado conmigo?-pregunté.
- ¿Yo? No. Cambiaría la cosa si fueras la rata segundona esa de George. Pero siendo tú, no.-explicó mi hermano mayor.
- ¿Te enfadarías si te digo que no tienes razón?-pregunté, algo cohibida.
- ¿A qué viene eso?-preguntó, dejando despertar su curiosidad.
- Pues que... No eres el mejor. Sólo Padre lo cree, Madre cree que el mejor es George, y lo sabes.-expliqué.
- Ah... Te refieres a eso... Ya lo sabía.
- ¿Ya lo sabías?-pregunté, atónita.
- Sí. Lo que me molesta de George es que no se fija en eso. Que sólo quiere competir conmigo y no puede.-dijo él.
- Entonces... ¿De él no te molesta que sea un segundón?
- No. Es decir... No me gusta que intente ser como yo cuando jamás podrá serlo. Lo llamo segundón para que busque otras cosas en las que destaque. Intenta superarme en lógica y estudios, que por supuesto es bueno, pero no el mejor. Intenta superarte en arte y quiere ser más políglota que tú. Sólo que a tí eso no te molesta... Donde él es realmente bueno es en defender derechos. Y eso es lo que no mejora. Si vas a hablar con él... Coméntaselo, a tí te hará caso.-explicó el chico, sabiamente.
- Tal vez te hiciera caso si alguna vez te hubieras parado a explicárselo en vez de insultarle y discutir con él.-comenté, saliendo de la habitacion, oyendo un último "Tal vez..." por parte de Mike.
Continué por el pasillo, hacia la habitación de George. Suspiré hondo, tragué y llamé.
- Si no eres Mike, pasa.-dijo al otro lado la voz aguda de George.
- Hola Ge.-saludé al entrar.
- Hola Jo.-dijo, con un tono amable.
- ¿Sigues enfadado conmigo?-pregunté, utilizando la misma estrategia que con Mike.
- Yo contigo no me he enfadado.-dijo George, entornando los ojos.- Sólo con el cínico asqueroso de tu hermano.
- También es tu hermano.-dije.
- Para mí, ese engendro de la naturaleza no existe.-dijo duramente George.
- Ge... ¿Te has parado a pensar alguna vez que sólo lo hace para intentar ayudarte?-pregunté, cautelosamente.
- ¿Ayudarme? ¿A mí? ¿A qué? ¿A suicidarme?-contestó él, sarcásticamente.
- Sabes que tú eres el favorito de Madre. Lo has sido desde que naciste. ¿Por qué esa rivalidad con Mike?
- ... Porque él cree que es el mejor. Porque cree que es el ojito derecho de todo el mundo. Porque se cree mejor que tú y que yo.-explicó entristecido.
- Vale, sí se cree el mejor. Pero sabe que el ojito derecho de Madre eres tú. Y se cree mejor que tú y que yo sólo en su campo, que es la lógica, las ciencias... Él dice que tú quieres superarnos a ambos en nuestros respectivos campos, y que lo que deberías hacer es mejorar en tu campo, que es la solidaridad y la lucha por los derechos.
- ¿Tú crees?-preguntó George.
- Claro que sí.-contestó una voz, que no fue la mía, sino la de Mike.
- ¿Has escuchado la conversación?-pregunté.
- Sí. Y George...
- Ge.-corrigió George.
- ...Ge. Te ayudaré.-continuó Mike.- Todo ha sido un malentendido, y por no aclarar las cosas, hemos acabado así.
Yo, sin embargo, me fui de la habitación. Yo sobraba en aquella escena. Finalmente, ambos habían cambiado, serán buenos hermanos. Pero, por siempre, yo sería la oveja negra. Porque, al fin y al cabo... Yo fui, soy y seré adoptada... Y en una familia que ha sido rica y famosa por tanto tiempo, eso supone la marginación.
By Tuky
Mike, el mayor. Castaño, ojos azules, alto, notas de sobresaliente, habla inglés, castellano y francés. Presidente del club de ajedrez. Carácter serio y orgulloso. Perfecto, genial, bien educado... El orgullo de nuestros padres. Dieciséis años.
Johanna, la mediana. Ésa soy yo. Morena, ojos negros, baja, notas de sobresaliente, hablo francés, inglés, castellano, alemán, polaco, ruso, japonés, árabe, portugués e italiano. Tengo un grupo de música, en el que actúo como guitarrista y cantante. Carácter extrovertido y alegre. La "oveja negra" para mis padres. Quince años.
George, el pequeño. Moreno, ojos azules, mediana estatura, notas de notable, habla inglés, castellano y portugués y está aprendiendo polaco, alemán, ruso, francés y japonés. Cofundador del grupo de música ("All that I know") y toca la batería en el mismo, vicepresidente del club de ajedrez junto a nuestro hermano Michael. El "inexistente" para nuestros padres. Carácter sensible y tímido. Catorce años.
Ocurrió una tarde, en la que los tres estábamos de vuelta del colegio. Un gran colegio privado en el centro de la ciudad. Los tres llegábamos enfadados. Nuestra casa estaba en las afueras y habíamos perdido el autobús que nos traía de vuelta. Padre estaba en un viaje de negocios (siempre estaba en un viaje de negocios). Madre había ido a comprar un vestido para la fiesta de aquella noche (siempre estaba en fiestas o comprando). La criada había ido a comprar. Madre se había llevado al mayordomo y al chófer. Así que tuvimos que volver andando. Mike estaba acostumbrado a tenerlo siempre todo hecho, a no mover ni un dedo, a recibir la aprobación de todos. George, al contrario, estaba acostumbrado a tener que hacerlo todo, a sentir la indiferencia de todos. Ambos habían discutido sobre los favores de Padre, y yo había hecho de intermediaria, para intentar calmarlos y, finalmente, llevarme la peor parte.
- ¡Tú siempre te llevas todo el favor de Padre!-gritó, harto ya, George a nuestro hermano.
- ¡¡Tú no haces nada para ganártelo!! ¡¡Fíjate!! ¡¡Eres un segundón!! ¡¡Siempre irás por detrás mío!!-respondió, gritando también, Mike.
- ¡¡PARAD YA LOS DOS!!-grité a mi vez.- ¿¡Es que no os dáis cuenta!? ¡La peor parada siempre he sido yo! ¡Y JAMÁS me he quejado!
- ¡¡BAH!!-suspiramos los tres a la vez, lléndonos cada uno por nuestro lado.
Definitivamente, los chicos eran estúpidos. Odiaba enfadarse con ellos dos y que ellos se enfadaran mutuamente teniendo en cuenta que la única con derecho a enfadarse era ella. Mike no era el orgullo de toda la familia, como él pensaba. Sólo de Padre. Y George, aunque en secreto, era el orgullo de Madre. ¿Qué me queda a mí? Pues... arreglar a esos dos. Me dirigí hacia la habitación de Michael. Él era el primero.
- Mike... ¿Puedo entrar?-pregunté, llamando a la puerta.
- Claro.-contestó la dulce voz de Mike.- ¿Qué pasa?
- ¿No estás enfadado conmigo?-pregunté.
- ¿Yo? No. Cambiaría la cosa si fueras la rata segundona esa de George. Pero siendo tú, no.-explicó mi hermano mayor.
- ¿Te enfadarías si te digo que no tienes razón?-pregunté, algo cohibida.
- ¿A qué viene eso?-preguntó, dejando despertar su curiosidad.
- Pues que... No eres el mejor. Sólo Padre lo cree, Madre cree que el mejor es George, y lo sabes.-expliqué.
- Ah... Te refieres a eso... Ya lo sabía.
- ¿Ya lo sabías?-pregunté, atónita.
- Sí. Lo que me molesta de George es que no se fija en eso. Que sólo quiere competir conmigo y no puede.-dijo él.
- Entonces... ¿De él no te molesta que sea un segundón?
- No. Es decir... No me gusta que intente ser como yo cuando jamás podrá serlo. Lo llamo segundón para que busque otras cosas en las que destaque. Intenta superarme en lógica y estudios, que por supuesto es bueno, pero no el mejor. Intenta superarte en arte y quiere ser más políglota que tú. Sólo que a tí eso no te molesta... Donde él es realmente bueno es en defender derechos. Y eso es lo que no mejora. Si vas a hablar con él... Coméntaselo, a tí te hará caso.-explicó el chico, sabiamente.
- Tal vez te hiciera caso si alguna vez te hubieras parado a explicárselo en vez de insultarle y discutir con él.-comenté, saliendo de la habitacion, oyendo un último "Tal vez..." por parte de Mike.
Continué por el pasillo, hacia la habitación de George. Suspiré hondo, tragué y llamé.
- Si no eres Mike, pasa.-dijo al otro lado la voz aguda de George.
- Hola Ge.-saludé al entrar.
- Hola Jo.-dijo, con un tono amable.
- ¿Sigues enfadado conmigo?-pregunté, utilizando la misma estrategia que con Mike.
- Yo contigo no me he enfadado.-dijo George, entornando los ojos.- Sólo con el cínico asqueroso de tu hermano.
- También es tu hermano.-dije.
- Para mí, ese engendro de la naturaleza no existe.-dijo duramente George.
- Ge... ¿Te has parado a pensar alguna vez que sólo lo hace para intentar ayudarte?-pregunté, cautelosamente.
- ¿Ayudarme? ¿A mí? ¿A qué? ¿A suicidarme?-contestó él, sarcásticamente.
- Sabes que tú eres el favorito de Madre. Lo has sido desde que naciste. ¿Por qué esa rivalidad con Mike?
- ... Porque él cree que es el mejor. Porque cree que es el ojito derecho de todo el mundo. Porque se cree mejor que tú y que yo.-explicó entristecido.
- Vale, sí se cree el mejor. Pero sabe que el ojito derecho de Madre eres tú. Y se cree mejor que tú y que yo sólo en su campo, que es la lógica, las ciencias... Él dice que tú quieres superarnos a ambos en nuestros respectivos campos, y que lo que deberías hacer es mejorar en tu campo, que es la solidaridad y la lucha por los derechos.
- ¿Tú crees?-preguntó George.
- Claro que sí.-contestó una voz, que no fue la mía, sino la de Mike.
- ¿Has escuchado la conversación?-pregunté.
- Sí. Y George...
- Ge.-corrigió George.
- ...Ge. Te ayudaré.-continuó Mike.- Todo ha sido un malentendido, y por no aclarar las cosas, hemos acabado así.
Yo, sin embargo, me fui de la habitación. Yo sobraba en aquella escena. Finalmente, ambos habían cambiado, serán buenos hermanos. Pero, por siempre, yo sería la oveja negra. Porque, al fin y al cabo... Yo fui, soy y seré adoptada... Y en una familia que ha sido rica y famosa por tanto tiempo, eso supone la marginación.
By Tuky
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Has llegado ha la hora de los cuentos, que está a punto de empezar. Pasate por aquí y lee algunos de nuestros relatos!
*En Proceso*
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4 comentarios:
Tuky está muy cool.
^______^
Me gusta, mucho muuucho, como escribes =) Tienes que seguir escribiendo así! Ánimo!
Y el final me pillo desprevenida, no me lo imaginé..=P
Besos!
PäGaNa
Onee ^^ jodo q historia, ma gustao, sobre todo el final que me ha dejao boquiabierto. Ta chulo, sigue escribiendo tan bien *-*
Jo, que chachi, Tuky =) Aunque me quede asi o_O cuando leí el final...Es que dices: "que bien, que ya han hecho las paces y son felices como regalices" viene Johanna (Sweeney Todd!!) con eso. Te quedas en plan: "y luego se quejaban los hermanitos, si la peor parte se la lleva ella..." No sé, no me lo esperaba, me sorprendió =P
Espero que escribas más, me ha gustado ^^ Aunque creía que normalmente en tus historias acababa el prota muerto, no? ¡Estamos perdiendo las buenas costumbres! Jajaaja
Bye! Besotes!
¡De mayor quiero ser como tú! xD
Esta muy bien el blog y molan muxo las historias de tuky y pagui! ^^
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